La Magdalena. ¿Última Cueva de los Cátaros?

Cueva Magdalena Valderrobres Aragón 3

23 Jul La Magdalena. ¿Última Cueva de los Cátaros?

Desde Valderrobres, capital de la comarca de la Matarraña (Teruel. Aragón), tomamos la carretera rumbo a la localidad de Fuentespalda. Entre los kilómetros 20 y 21 encontramos una señalización a la derecha hacia la ermita de La Magdalena, un antiguo refugio cátaro.

Dejamos el coche aparcado en la vera del camino y seguimos a pie cuesta arriba durante una media hora a través de  una senda umbría, entre una arboleda arrullada por un viento fuerte y continuo. Al llegar a lo más alto de la loma,  nos encontramos  una cueva o  hendidura en la pared rocosa cuya forma vista desde su interior, parece representar un útero materno. Todo apunta a que se trata de un antiguo punto de culto cátaro.

Si nos situamos en lo más profundo de la cueva y miramos hacia el exterior, notamos que la gruta se va abriendo, a través de una hendidura con forma ocular, desde la oscuridad absoluta hacia la intensidad de la luz exterior y el paisaje que la rodea; es como transitar de la opacidad y la noche, hacia la luz, el día y la vida. Qué mejor que este simbólico lugar para dedicarlo a la advocación de María Magdalena, la supuesta esposa de Jesucristo, o la prostituta redimida, según los misóginos textos oficiales del Nuevo Testamento.

Por la simbología presente en la cueva, su advocación a María Magdalena, así como por la sencillez de elementos,   marcas y cruces que se observan en las paredes, se piensa que esta cavidad natural fue una capilla o lugar cátaro de reunión, comunión y culto. Este movimiento  no veneraba  reliquias o símbolos  materiales de ningún tipo. Puede  que esta gruta haya sido  uno de los últimos lugares donde pudieron reunirse libremente para compartir y celebrar en común su fe cristiana,  considerada en aquellos tiempos una herejía por el Papado católico.

En los laterales de la cueva llama la atención un orificio cúbico excavado en la roca, junto a marcas pétreas en forma de cruz griega. De una de las paredes del fondo brota agua y de ahí cuelgan modernas estampitas religiosas que rememoran a María Magdalena. A un costado de la cueva, encontramos un leño de madera colocado de forma vertical que podría representar simbólicamente uno de los maderos de la cruz. Se encuentra adornado con flores frescas que algún visitante o neo-creyente ha dejado allí no hace tanto tiempo.

A la derecha de la cueva se observa  un edificio ruinoso, construido  sobre la  pared de roca viva, es la Casa del Santero. Del edificio poco queda, pero se pueden intuir inscripciones muy gastadas con forma de cruz griega.

Quiénes fueron los cátaros

Los cátaros, por su comunión con la naturaleza, no necesitaban edificios, ni templos o iglesias para celebrar sus ritos y misas, solían realizarlas en cualquier espacio donde pudieran estar en armonía con ella. Servía una cueva o una piedra en medio del bosque siempre que el lugar tuviese una energía especial, así como luz o esplendor para la comunión. El propio nombre de cátaro no fue una denominación adoptada por el culto, sino  un epíteto despectivo utilizado por sus detractores que significa puro en griego, utilizado despectivamente, o adorador de gatos, en el primitivo alemán, y ya se sabe a qué personajes y ritos  asociaban a estos pobres animales durante el Medievo.

Estos creyentes simplemente se denominaban cristianos. Es más, se consideraban los auténticos cristianos y su comportamiento buscaba imitar el modo de vida y oración de las primeras comunidades cristianas. Por su parte, el vulgo, la gente del pueblo, admiraba y apreciaba a esta gente, a los que llamaban los buenos hombres  porque predicaban con el ejemplo. El aprecio era tal, que incluso llegaban a levantarse en armas contra aquellos inquisidores que iban por los pueblos persiguiéndolos para  juzgarlos como herejes.

Cueva Magdalena Valderrobres Cátaros

Una “crítica” de la época hacia estos buenos hombres decía: “Hablan como filósofos y se comportan como santos”. Seguían normas de moralidad muy estrictas. En el movimiento había que distinguir entre creyentes y perfectos, éstos últimos eran los iniciados y estaban sujetos a reglas muy férreas como voto de castidad,  vida de pobreza, obligación de viajar por los pueblos ayudando a la gente, al pueblo llano, para conducirlos a la vía de la perfección, y no podían comer carne aunque sí pescado pues lo consideraban un fruto del mar.

El único bien material que poseían era  una olla o cazo para cocinar, ya que no podían comer de ningún utensilio que hubiera cocinado carne.  Eran tan estrictos que incluso hay constancia de que en un pueblo de Occitania, cuatro perfectos cátaros prefirieron  morir  quemados en la hoguera antes que matar una gallina. Además, fue una corriente tolerante con los derechos de la mujer, toda una hazaña en aquellos tiempos, aunque esto haya que matizarlo. Se sabe que hubo  sacerdotisas y perfectas cátaras pero no mujeres en sus cúpulas, ni obispas del movimiento.

El catarismo fue un movimiento cristiano de esencia  neoplatónica. Creían en la muerte  y trascendencia del alma. Para un perfecto, la misión en la vida era alcanzar la perfección a través de una vía iniciática,  escapando de la materia, encarnación del mal,  para  así  poder  alcanzar el mundo divino, al dios bueno, al dios creador. El alma debía transmigrar de un cuerpo a otro hasta alcanzar la pureza. El alma  se considera la chispa divina que existe en todo ser humano como reflejo de Dios. Se encuentra rodeada de materia corrupta (el cuerpo humano). Solo quedará liberada a través del ascetismo,  la trascendencia y la espiritualidad, pero una sola vida no era suficiente. Su sacramento principal y casi único era el  Consolamentum, que equivalía tanto al bautismo espiritual. Se realizaba  por imposición de manos, como a  la extremaunción católica y lo practicaban los perfectos.

Los últimos cátaros

 

Cueva Magdalena ValderrobresEl último refugio del movimiento cátaro podemos situarlo en  la escarpada zona del Maestrazgo, en los alrededores de la villa Morella y en la propia comarca de La Matarraña situada a pocos kilómetros de ésta (Teruel, Aragón). No es extraño puesto que fue en  las cercanas tierras de Occitania, en el sur de Francia, constituida por condados vasallos, en su mayor parte, al Reino de Aragón, donde se originó en el siglo XII,  donde tuvo  mayor auge, durante el siglo XIII y donde tuvo lugar  la represión del culto a través de la sangrienta cruzada Albigense, en el siglo XIV,  que destruyó el movimiento y ejecutó  a sus miembros.

Existe constancia histórica de que el  último perfecto cátaro, Guillaume Bélibaster,  habitó en la localidad de Sant Mateu cerca de Morella, donde moraba una de las últimas comunidades cátaras y donde fue apresado, en 1321, luego de ser traicionado por un creyente renegado. Posteriormente fue llevado a tierras occitanas y ejecutado  quemado en la hoguera.

Cueva Magdalena Valderrobres Aragón 2

Entre Morella y Valderrobres, se encuentra la cueva de la Magdalena, hay poco más de 50 kilómetros de distancia, lo que nos lleva a considerar este enclave como uno de los últimos refugios del movimiento herético, donde se realizaban ritos denostados. I want to believe!. Con la muerte de su último perfecto se acaba de forma oficial el catarismo.

 

¿Cómo llegar? 

Coordenadas 40°51’44.14″N ,  0° 8’33.92″E

Panibericana

https://www.google.com/maps/d/edit?mid=zad5lvA1ltKI.k924ngp9nkwI&usp=sharing

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